Venezuela está siendo destruida a pasos agigantados y ya no sabemos cómo describir eso. Ya cualquier persona normal en todo el mundo admite que se trata de una dictadura.
Ahora se trata de ver qué hacer.
Si hay algo que debemos admitir es que los gobernantes chavistas, aparte de tener una suerte increíble con el petróleo durante tanto tiempo, han sido más astutos que los opositores. Su astucia ha sido dirigida exclusivamente a dos cosas: mantenerse y aumentar su poder y enriquecerse. Y cuando les faltó la astucia, les sobraron las armas.
Poco o nada les importó destruir un país. En esto se han diferenciado del equipo del autócrata ruso Vladimir Putin: si bien hay mucha corrupción en Rusia y las cosas no funcionan como deberían, el gobierno ruso ha sabido gerenciar de manera más o menos pasable su economía: ha permitido que el rublo se devalúe, ha promovido la exportación de productos rusos, ha invertido mucho más en infraestructura. En Rusia se roba y se oprime, pero los putinistas no destrozan el país.
Poco o nada les importó destruir un país. En esto se han diferenciado del equipo del autócrata ruso Vladimir Putin: si bien hay mucha corrupción en Rusia y las cosas no funcionan como deberían, el gobierno ruso ha sabido gerenciar de manera más o menos pasable su economía: ha permitido que el rublo se devalúe, ha promovido la exportación de productos rusos, ha invertido mucho más en infraestructura. En Rusia se roba y se oprime, pero los putinistas no destrozan el país.
Hoy en día Venezuela es una colonia cubana, rusa, china y un poquito de muchos acreedores en todo el mundo. Y hoy en día los venezolanos viven en una pura dictadura del siglo XIX y su nivel de vida es el peor de todo el continente suramericano.
¿Qué seguirá pasando? ¿Qué nuevos atropellos tratarán de introducir los chavistas?
Mientras algunos políticos opositores egoístas se dedican emocionados a sus campañas para unas elecciones locales y cuyos resultados serán seguramente neutralizados por la llamada Asamblea Constituyente del Chavismo, los boliburgueses preparan su próximo paso para que nos resignemos a perder.
Mientras algunos políticos opositores egoístas se dedican emocionados a sus campañas para unas elecciones locales y cuyos resultados serán seguramente neutralizados por la llamada Asamblea Constituyente del Chavismo, los boliburgueses preparan su próximo paso para que nos resignemos a perder.
No soy ningún vidente y no creo que tenga un nivel de análisis muy sofisticado, pero me voy a atrever a colocar aquí algunas de mis predicciones.
- El chavismo va a transformar las elecciones presidenciales de 2018 en una farsa como en Cuba: no querrá que haya elecciones directas y si las hubiese, el papel de presidente lo reemplazarían por otro de un "jefe de gobierno" elegidos por ellos
- El chavismo querrá que el mundo entero se acostumbre a la boliburguesía como se ha acostumbrado al castrismo en Cuba. El periodista Oppenheim escribía el otro día que aunque era muy correcto que el mundo se indignase frente a la dictadura chavista, tendría que hacer lo mismo con el castrismo. No es así y nosotros, los venezolanos, tampoco parece que nos damos cuenta que olvidar de apoyar el cambio en Cuba solo ayudará al chavismo en Venezuela.
Continuará...









